La gestión del Gobierno Nacional ha quedado al descubierto ante el Fondo Monetario Internacional (FMI), al confirmarse el incumplimiento de dos metas críticas del acuerdo vigente. El país enfrenta la inminente revisión técnica de enero con dos «pecados capitales»: la incapacidad de acumular reservas internacionales y la escandalosa emisión monetaria del Banco Central (BCRA) para financiar al Tesoro. Este escenario expone la fragilidad del programa económico y obliga al ministro de Economía, Luis Caputo, a solicitar formalmente dos waiver (exenciones), una situación que solo podría ser neutralizada por una intervención política directa de la administración de Donald Trump, por encima de las objeciones del staff del organismo multilateral.
La inestabilidad genera un clima de alta preocupación en el mercado, que ve cómo la solvencia macroeconómica se deteriora justo antes de un pago clave de 4.000 millones de dólares en Bonos Globales y Bonares, previsto para después del 9 de enero. Si bien el Gobierno se jacta de cumplir con la meta fiscal, este logro se consigue mediante contabilidad creativa y el retraso en la transferencia de fondos a las provincias, mecanismos que solo ocultan el fracaso en el manejo monetario y cambiario. A pesar de las promesas, el BCRA no solo no logró las compras de divisas, sino que además recurrió a una emisión encubierta de 11 billones de pesos para asistir al Tesoro, violando el espíritu del pacto con el FMI y minando la credibilidad.
