La celebración de la Navidad 2025 se convierte en una evidencia más del profundo deterioro del poder adquisitivo en Argentina. Ante la constante subida de precios y la debilidad persistente del consumo, la gran mayoría de los argentinos está optando por una medida de último recurso: financiar los gastos festivos con tarjeta de crédito. Datos de la consultora Focus Market revelan un panorama sombrío: el 61% de los hogares no puede afrontar los costos de fin de año al contado, dependiendo masivamente del endeudamiento para llenar la mesa. Este fenómeno es un síntoma del fracaso de la política económica para recomponer los ingresos reales.
El costo de armar la cena es cada vez más alto. La Canasta Navideña básica, compuesta por solo 12 productos, se disparó un 27% interanual, pasando de $75.013 a $95.401, a pesar de que el Gobierno insiste en que los precios se «normalizaron». La realidad es que, en un contexto de salarios congelados, la familia tiene que elegir entre endeudarse o achicar la celebración. La dependencia del crédito es total: el pago en cuotas se transformó en la única vía de escape para cerrar gastos que, de otra forma, serían inalcanzables, arrastrando una pesada deuda hacia un 2026 que ya se proyecta difícil.
