La promesa de reactivación económica del Gobierno de Javier Milei choca de frente con la dura realidad de los comerciantes. El presidente de la Cámara de Supermercados y Autoservicios de Catamarca, José Martínez, anticipó un fin de año «desolador» para el sector, señalando que las expectativas de ventas están por el piso. La crítica se centra en que la única «mejora» de consumo percibida en octubre se debe a que «la gente se endeudó» masivamente a través de las tarjetas de crédito, en lugar de un aumento genuino del poder adquisitivo. Este diagnóstico desnuda la fragilidad del consumo y el efecto perverso de las políticas de ajuste.
La situación se agrava por el impacto directo de la crisis sobre el financiamiento de las fiestas: Martínez advirtió que la mayoría de las empresas privadas no podrá pagar el aguinaldo antes de fin de año, neutralizando el único posible motor de las ventas de diciembre. Esta falta de liquidez, sumada a la dependencia de la deuda, confirma que «va a ser difícil lograr lo que uno estaba deseando» en ventas. Mientras tanto, en el plano laboral, Martínez avaló la necesidad de modernizar leyes, ignorando que la reforma laboral impulsada por Milei en el Congreso propone cambios regresivos en indemnizaciones, horas extras y vacaciones, lo que podría empeorar la precariedad de los trabajadores.
