Rearme y olvido: El giro de Milei hacia Londres que rompe el tabú de 1982 para complacer a Washington

Bajo la presión de los Estados Unidos, el Gobierno negocia en secreto la compra de armamento británico. El Presidente justifica este acercamiento histórico como una necesidad de "defender fronteras", ignorando el impacto simbólico de reequipar al país con la tecnología de su histórico adversario en el Atlántico Sur.

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El Gobierno Nacional ha decidido romper una valla de más de cuatro décadas en la política de defensa argentina. En un movimiento revelado por medios ingleses como The Economist, la gestión de Javier Milei busca dejar atrás el veto comercial que el Reino Unido impone a la Argentina desde la Guerra de Malvinas para la adquisición de suministros militares. La ironía es absoluta: para «defender nuestras fronteras» —en palabras del propio Presidente— se recurre a la industria bélica del país que sostiene la ocupación de parte de ese mismo territorio nacional. Este acercamiento histórico a Londres, previsto para mediados de 2026, marca el fin de la estrategia de diversificación de proveedores y el retorno a una dependencia tecnológica que genera alertas en los sectores que defienden la soberanía productiva.

La decisión de Milei no es solo comercial, sino una capitulación ante la presión geopolítica del Pentágono. El veto británico había empujado a la Argentina a buscar aviones y armamento en el mercado chino, una situación que encendió alarmas en Washington. Para apaciguar a su principal aliado, Milei no duda en viajar a Londres y elogiar incluso a los impulsores del Brexit, como Farage.

«Hay un bloque que es Estados Unidos tratando de asegurar que su área de influencia sea todo el continente americano», reconoció Milei, admitiendo implícitamente su rol de satélite en el tablero mundial.

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Mientras el Presidente se autopromociona como el líder de una gestión histórica, los hechos sugieren un retroceso en la autonomía nacional:

Dependencia estratégica: Al abandonar proveedores alternativos para volver a comprar a Gran Bretaña, Argentina queda sujeta a los intereses y posibles nuevos embargos de Londres.

Soberanía discursiva: El reclamo por Malvinas queda relegado a una entrevista en The Telegraph mientras en los despachos se negocian contratos millonarios con el ocupante.

Prioridad bélica sobre la social: En un contexto de crisis interna, la prioridad oficial se desplaza hacia un rearme que satisface agendas externas más que necesidades de desarrollo local.

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