Vivir es un lujo: El calvario de los usuarios ante el combazo de tarifas que abre el año

El 2026 recibe a las familias argentinas con un golpe directo al bolsillo. Entre alquileres impagables, un transporte público que no encuentra techo y el encarecimiento de la salud básica, la clase media y los sectores populares enfrentan un mes de enero marcado por la pérdida brutal de poder adquisitivo.

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La supervivencia diaria se vuelve una misión imposible en la Argentina de 2026. Con el inicio de enero, el costo de viajar, tener un techo y acceder a la salud dará un salto que deja a los salarios nuevamente en el fondo del abismo. El esquema de desregulación promovido por el Gobierno permite que las empresas de medicina prepaga y telecomunicaciones apliquen ajustes mensuales sin control, mientras que el transporte en el AMBA se encarece otro 4,5%, llevando el boleto de colectivo hasta los $880,86 en algunos tramos de la Provincia de Buenos Aires.

El impacto en la vida cotidiana

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Transporte: Un via crucis diario. Viajar en subte costará $1.259, un valor que excluye a miles de trabajadores de la movilidad básica. En el Conurbano, las líneas de 3 a 6 km subirán a $763,28, encareciendo el traslado hacia los centros de trabajo.

Salud y Conectividad: Derechos privatizados. Las cuotas de las prepagas subirán hasta un 2,9% bajo la excusa de la evolución de precios, mientras que internet y telefonía móvil —servicios esenciales hoy— aumentarán hasta un 4,5%.

El costo de las boletas: Las tarifas de luz y gas no solo suben por inflación; el nuevo sistema de subsidios amenaza con dejar a miles de hogares a merced de facturas con quita total de ayuda estatal, obligando a las familias a elegir entre comer o pagar los servicios.

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