El FMI ratifica su auditoría sobre el plan Caputo: desembolso de U$S 1.000 millones a cambio de profundizar el ajuste

A pesar de la luz verde técnica para el desembolso de 1.000 millones de dólares, la directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, dejó en claro que la «luna de miel» tiene límites claros, al anunciar que exigirá explicaciones al ministro Luis Caputo por la preocupante aceleración inflacionaria. Mientras el Gobierno celebra el aval a su política fiscal de «caja cero», el Fondo ha dejado asentado que su apoyo está supeditado a una agenda de reformas estructurales —incluyendo cambios profundos en el sistema previsional y tributario— que el Ejecutivo deberá acelerar para garantizar la sostenibilidad de un programa que, hasta ahora, no ha logrado domesticar el alza de los precios.
El comunicado del organismo, emitido tras la aprobación de la segunda revisión, no es solo un respaldo financiero, sino una hoja de ruta que profundiza la dependencia externa. El Fondo exige una acumulación de reservas netas de 8.000 millones de dólares para este año, una meta que obliga a la administración libertaria a intensificar la venta de activos estatales y la emisión de deuda en dólares. Mientras Javier Milei admite que el dato inflacionario de marzo fue «malo», el organismo internacional condiciona los próximos pasos a una política monetaria «suficientemente estricta», dejando al ministro Caputo en una encrucijada: sostener la austeridad que exige Washington o enfrentar una espiral de precios que ya acumula diez meses de ascensos consecutivos.
