Vivir en el abismo: el desplome del empleo juvenil y la trampa del transporte pulverizan el tejido social en el Gran Buenos Aires

La desocupación en territorio bonaerense ya escaló hasta rozar el diez por ciento, impulsada por una preocupante destrucción de más de cien mil puestos de trabajo registrados que afectó con especial crueldad a la juventud de los barrios del conurbano, donde el desempleo supera las barreras del dieciséis por ciento tanto en hombres como en mujeres. Este escenario de precarización laboral se complementa con una inflación en servicios que corre por encima de la media nacional y que ha transformado la rutina de viajar a trabajar en un esfuerzo económico prohibitivo.
El encarecimiento del transporte público en la región metropolitana, con un incremento acumulado que roza el cuatrocientos por ciento en el último bienio, terminó por confiscar los ingresos de quienes perciben los haberes mínimos, obligándolos a destinar casi un tercio de su sueldo únicamente al pago de boletos. El deterioro del poder adquisitivo real alcanza niveles alarmantes cuando se miden los consumos con las metodologías actualizadas de actualización familiar que la gestión libertaria se niega a oficializar, demostrando una pérdida real del ocho por ciento en la capacidad de compra. Despojados de contención estatal y frente a una informalidad laboral galopante, las familias bonaerenses enfrentan el invierno con la amenaza extra de tarifazos energéticos desmedidos que terminarán por marginar del consumo básico a los sectores medios y populares.
