El drama de la changa y el endeudamiento familiar: La cruda realidad detrás del millón de empleos perdidos

Ante la falta de alternativas laborales formales, casi un 30% de quienes quedan desocupados se vuelcan al cuentapropismo precario y las plataformas de delivery, atrapados en deudas imposibles de pagar.
La pérdida sistemática de empleo formal en la Argentina está empujando a miles de familias a un callejón sin salida donde las changas y el subempleo son la única opción para llevar un plato de comida a la mesa. De acuerdo con los datos presentados por la UCA, casi un tercio (el 29%) de las personas que pierden su puesto registrado deben volcarse de inmediato al autoempleo o a actividades informales de subsistencia. En un contexto de nula contención estatal y licuación de ingresos, la desocupación real golpea con fuerza las barriadas, donde el trabajo eventual ya no alcanza para empatarle a la inflación.
Uno de los datos más alarmantes y silenciosos que revela el Observatorio que dirige Agustín Salvia es el fenómeno del endeudamiento dentro de la informalidad. Muchos de los jóvenes que intentan insertarse como repartidores de plataformas digitales deben asumir deudas de hasta $900.000 únicamente para comprar o reparar las motos y bicicletas con las que trabajan. Estas obligaciones financieras, tomadas bajo la falsa expectativa de un rebote económico que el gobierno prometió y nunca llegó, se han convertido en una trampa de asfixia económica para los hogares más humildes.
El deterioro del tejido social se manifiesta en que entre una cuarta y una tercera parte de la clase trabajadora sobrevive hoy a base de changas domésticas o de mantenimiento. Mientras el discurso oficial celebra la «desregulación», en el día a día del conurbano y los principales centros urbanos se vive una economía de pura subsistencia. Sin obra social, sin aportes jubilatorios y con ingresos que oscilan semana a semana, la precariedad laboral está reconfigurando la vida familiar de millones de argentinos que ven cómo el sueño de la movilidad social se desvanece por completo.
