Mientras los dirigentes se insultan, la Provincia se cae: el ajuste que vacía los bolsillos bonaerenses

3 de agosto de 2026 · admin

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En las barriadas populares del conurbano bonaerense, el intercambio de insultos entre el presidente Javier Milei y el gobernador Axel Kicillof suena a música de otro planeta. Mientras los dirigentes se cruzan acusaciones en los estudios de televisión, en los comercios de cercanía de Merlo, José C. Paz o Lomas de Zamora la preocupación pasa por otra cosa: cómo hacer para llegar a fin de mes con una inflación que no da tregua y un Estado nacional que se retiró de la obra pública, los subsidios al transporte y los programas de contención social.

El drama tiene rostros concretos. Son los jubilados que vieron licuarse sus haberes frente a una canasta básica que no para de escalar, los changarines que esperan en la esquina una changa que cada vez aparece menos y los pequeños comerciantes que miran la persiana con la incertidumbre de no saber si podrán volver a levantarla al día siguiente. La asfixia a los municipios por parte de la actual gestión nacional —con el freno de las transferencias y el abandono de la inversión en infraestructura— golpea de lleno en los sectores más desprotegidos, esos que no tienen margen ni espalda para bancar un ajuste más.

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En los barrios, la cruda realidad se palpa en la fila del almacén, donde cada vez más vecinos piden fiado; en la salita sanitaria que no recibe insumos desde hace meses; en el comedor comunitario que duplicó la cantidad de familias anotadas en el último semestre. El modelo de ajuste que impulsa el oficialismo pega donde más duele: en la mesa de los hogares que ya habían hecho todos los recortes posibles. Y la proyección, según coinciden referentes barriales y organizaciones sociales, es de un agravamiento sostenido mientras no haya un cambio de rumbo.

La pelea entre Milei y Kicillof es apenas la superficie de un problema mucho más profundo: el abandono sistemático de la provincia más poblada del país. Mientras el Presidente elige el ataque personal como estrategia comunicacional, en el territorio bonaerense la vulnerabilidad avanza manzana por manzana, y el drama de la privación se instala como paisaje cotidiano en un interior que se siente cada vez más lejos de las prioridades de la Casa Rosada.

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