La sensación de desamparo atraviesa transversalmente a la sociedad argentina al comenzar este 2026. Lejos de la calma que intenta proyectar el oficialismo, la combinación de inflación, ajuste y falta de horizonte productivo ha generado un combo de malestar que ya no se limita a la oposición. El sentimiento de que la situación económica está peor que hace doce meses es mayoritario (57%), y lo más preocupante para la estabilidad social es la pérdida de esperanza: la mitad de los encuestados visualiza un futuro inmediato cargado de nubarrones.
Las deudas pendientes de la «Libertad»
La encuesta desglosa los flagelos que le quitan el sueño a los ciudadanos, destacando que el ajuste ya no es el único verdugo:
Inseguridad (66%): Se posiciona como el tema principal, afectando especialmente a los sectores que originalmente apostaron por el cambio.
Incertidumbre Económica (60%): La falta de reglas claras y la volatilidad impiden cualquier tipo de planificación familiar.
Inflación y Ajuste: Siguen al tope del ranking, erosionando el poder adquisitivo de una clase media que se siente abandonada por las políticas de Caputo.
Incluso en la percepción sobre la «paz social» de fin de año hay una fractura expuesta. Mientras el 89% de los adherentes al Gobierno sintió un diciembre calmo, el 76% de los opositores lo vivió con tensión, lo que demuestra que la tranquilidad que pregona Milei es solo para quienes aún conservan el sesgo de la fe política, pero no para el ciudadano de a pie que debe lidiar con las góndolas y la delincuencia.
