La realidad del sector bajo la era Milei es devastadora para quienes viven de su salario, ya que la masiva entrada de marcas extranjeras, que pasó de representar 266 millones de dólares en 2023 a 358 millones en el último año, terminó por asfixiar a las plantas locales que no pueden competir con la quita de aranceles oficial. El resultado de este experimento económico es una Argentina con neumáticos más baratos pero con trabajadores que ya no tienen ingresos para comprarlos, rompiendo el círculo virtuoso del consumo y la producción.
Desde la consultora PxQ alertaron que el costo de bajar la inflación a través de la apertura comercial ha sido un desplome del 46% en la masa salarial del sector. El informe subraya que la supuesta victoria sobre los precios es en realidad un «ratio de sacrificio» inaceptable, donde cada dólar que baja el producto se paga con la pérdida de estabilidad de una familia. La situación se agrava por el sobrestock de mercadería importada que inunda las gomerías en un contexto donde los argentinos apenas pueden mantener sus vehículos. Al replicarse este fenómeno en otras ramas industriales, el programa oficial no solo destruye el empleo, sino que erosiona la capacidad de consumo de toda la población, convirtiendo la lucha contra la inflación en una carrera hacia la pobreza estructural y el desmantelamiento de la industria nacional.
