Súper RIGI: exenciones para los grandes capitales y la cuenta que vuelve a pagar el bolsillo del vecino

La noticia de un «Súper RIGI» que vuelve a debatirse en el Senado se recibe en las barriadas populares con la misma desconfianza de siempre: mientras se aceitan los beneficios para los grandes capitales, el vecino hace malabares para llegar a fin de mes. En los comercios de cercanía, en la verdulería de la esquina y en la ferretería que sobrevive como puede, nadie termina de entender por qué el esfuerzo de la producción nacional y del trabajo local vuelve a quedar en segundo plano cuando se reparte la torta.
El oficialismo, a través de La Libertad Avanza, no quiere firmar el dictamen hasta no tener todo el texto acordado y los votos garantizados. Entre los puntos que sufrirán modificaciones aparece la cláusula del «Compre Argentino», esa herramienta pensada para que las grandes inversiones consuman producción local y, de paso, sostengan el empleo y la industria del interior. Que se la quiera tocar dice mucho del reparto que se prepara: prioridad para los que llegan con capital afuera, y para el laburante de acá, la promesa de siempre.
Mientras tanto, la cruda realidad de los barrios no espera la letra chica de la ley. Los sectores más desprotegidos —jubilados que ven licuarse sus haberes, changarines que no encuentran changa, pequeñas y medianas empresas que se asfixian entre tarifas e impuestos— miran con resignación cómo el modelo destina exenciones impositivas a los que más tienen y les pide más esfuerzo a los que menos pueden. La privación no se discute en comisión, se siente todos los días en la góndola y en la factura que llega sin avisar.
El trámite todavía no terminó: si el Senado le introduce cambios, el texto deberá volver a Diputados para su ratificación. Cada ida y vuelta en el Congreso es una postal más del mismo drama: la devaluación del bolsillo para las mayorías y las puertas abiertas para quienes llegan con la chequera grande. En el barrio, mientras tanto, se sigue esperando que alguien explique cuándo va a empezar a notarse esa inversión en el plato de cada día.
