Ajuste para todos: por qué la clase media acomodada ya no puede sostener su nivel de vida

Ni los viajes al exterior ni el cambio del auto se salvaron de la "motosierra".

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Un combo de incertidumbre y pérdida de poder adquisitivo ha provocado que el consumo de bienes de lujo y servicios de alta gama caiga a niveles similares a los de la crisis de los 90. Con patentamientos de autos 0 km que se hunden un 22% y una fuerte baja en el turismo emisivo, el «veranito» de la clase media alta argentina parece haber llegado a un final abrupto.

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El impacto del ajuste libertario ha saltado la valla de los sectores populares para golpear las puertas de los barrios cerrados y las zonas residenciales. Los argentinos están viajando menos: el turismo internacional sufrió una caída del 20% interanual en marzo, un dato que refleja que incluso aquellos con capacidad de ahorro están optando por la cautela ante un panorama laboral incierto. No es solo una percepción subjetiva; es el resultado de un modelo que ha encarecido el costo de vida local de forma desproporcionada, eliminando los beneficios que otorgaba la brecha cambiaria en los primeros meses de gestión.

La crisis se manifiesta con crudeza en las concesionarias, donde las ventas de vehículos nuevos no logran alcanzar las metas mínimas a pesar de descuentos que llegan al 20%. La paradoja es total: mientras el mercado inmobiliario muestra un leve repunte en escrituras por necesidad de refugio de valor, las operaciones con hipoteca caen un 24,5%, cerrando la puerta del acceso a la vivienda para los profesionales jóvenes. Este escenario de «enfriamiento» en los consumos aspiracionales marca el fracaso de una promesa de prosperidad que, en lugar de expandirse, se achica cada día más, dejando a la sociedad ante un espejo de estancamiento que recuerda a las épocas más oscuras de la convertibilidad.

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